CERRANDO EL CÍRCULO CON LA ACCIÓN

Un elemento más en nuestra fórmula para crear, es la acción. No ejerce un papel tan vital como son la seguridad, la emoción y la visualización y entrada es un elemento que sacaremos a jugar solamente en ocasiones que sea estrictamente necesaria. Creo que con los elementos anteriormente descritos, son suficiente para que haya el movimiento energético necesario para que se produzca aquello que deseamos. La acción engloba todo aquello que pensamos que necesitamos hacer para que se produzca la creación, es decir, como si fuera el botón de encendido de la maquinaria, pero en realidad, el motor ya se ha puesto en funcionamiento en cuanto comenzamos a sentir, pasos atrás, antes de realizar cualquier acto tangible.

Aprovecho para llamar a escena una de las grandes creencias equivocadas de la historia. La creencia que intentaré desarmar es aquella que nos hace pensar que toda meta es costosa, o peor aún, la que nos ha hecho creer que contra más esfuerzo y más penurias pasemos, mejor será la recompensa. Solamente tienen sentido si aquello en lo que nos empeñamos en conseguir, realmente no nos motiva. Si es el caso, sin duda las acciones que emprendamos serán de lo más dificultosas. En nuestro caso, que intentaremos alcanzar metas motivadoras y que contribuyan a nuestra felicidad, de entrada, y solamente por eso, cualquier ejercicio que realicemos, será cualquier cosa menos esfuerzo. Recordaremos el dicho de “Sarna con gusto no pica”.

Que aquello que realicemos para contribuir a nuestro proceso de creación no deba ser obligatoriamente costoso, no quiere decir que no vayamos a cometer errores. Es importante no castigarse por ello, sino aprender de ellos, ya que ver los errores como oportunidades para aprender, es ya una primera manera de ver las cosas con positivismo, y así contribuir a cambiar nuestra mentalidad. Recordemos que lo igual atrae lo igual, y por tanto, no es lo mismo tener una mentalidad positiva, que una negativa, y ya sabemos qué se atrae con cada una de ellas. Por tanto, un error no es un fracaso, es una manera que tiene la vida de decirnos que ese no es el camino y que debemos modificar algo.

Un punto importante a tener en cuenta es que las buenas acciones, comportan de vuelta buenas acciones, de igual manera que los buenos pensamientos y emociones, atraen lo mismo, tal y como hemos ido viendo anteriormente. Hasta aquí bien, pero la gente comete una pequeña equivocación, y es que se suele pensar que las buenas acciones que nos vengan de vuelta, deben provenir del mismo lugar del que nosotros previamente habíamos realizado nuestra buena acción. Un ejemplo para entenderlo: Nosotros le hacemos un favor a alguien en concreto, y de alguna manera, consciente o inconsciente, esperamos a que esa persona nos devuelva el favor, pero no es así. Muy posiblemente existe otra persona u otras personas, que nos aportan algún beneficio equivalente al favor que nosotros le hicimos a la primera persona.

Entrando en materia sobre cómo actuar para ayudar o acelerar el proceso de creación, una forma muy potente de proceder es a través de los hábitos. Un hábito nos libera de tener que realizar actos en base a fuerza de voluntad, u obligándonos a ello, ya que la fuerza de voluntad requiere mucho esfuerzo, el empuje que genera es muy efímero, y además su prolongación en el tiempo es muy corta, ya que cada vez que tenemos que realizar algo en base a la fuerza de voluntad, la energía de arranque siempre es elevada, sean cuales sean las veces que lo repitamos. Por otra parte la realización de hábitos comporta otros beneficios, sobretodo a la larga. El esfuerzo que requiere un hábito es solamente apreciable al inicio, cuando no se ha instaurado en nuestra forma de vivir. Algunos autores comentan que para que un acto se convierta en hábito, debe seguirse durante 21 días seguidos. Otro punto fuerte de los hábitos es el efecto que tienen, el cual es inmenso a nivel de Subconsciente, porque se ha convertido en algo automático, y no se trabaja desde el Consciente, tal y como hace la fuerza de voluntad. Un último punto a favor del hábito, es que no necesita un gran nivel de energía por nuestra parte en cada una de las veces que realizamos el acto en cuestión, sino que debido a un efecto de inercia, una vez que el hábito se ha instalado en nuestra vida cotidiana, sigue sin más esfuerzo que recordatorios a modo de pequeños empujones, para que no se disipe la energía.

Para comenzar a realizar los actos necesarios para ayudar al proceso de creación, el procedimiento puede ser de muchas maneras, dependiendo del tema a tratar, pero casi siempre tendrá la misma estructura básica. Comenzaremos con el primer paso, y ya sea por aparición de señales que nos indique el siguiente, o por sencillas indicaciones de nuestras emociones, continuaremos con el suceder de los pasos, hasta llegar al último. Dicho así, parece de entrada que no hemos explicado absolutamente nada, pero vamos a matizar. En este punto debo volver a la importancia de los sentimientos, no solamente como fuerza potenciadora e iniciadora de toda creación, sino también como forma de encontrar el camino cuando nos perdemos. Aquello que sentimos es en cada momento de nuestra vida, la brújula que nos indica el camino. En esas circunstancias en las que se nos presentan diferentes opciones para obrar, y no sabemos cuál es la que nos conviene, elegiremos sin duda alguna, la que nos haga sentir mejor, y nos aporte sensación de coherencia. Esa será la opción ganadora. No nos equivocaremos seguro, incluso si al principio parece dolorosa. Es por ello que habremos escuchado cientos de veces aquello de “Haz caso a tu corazón”. Sencillamente quiere decir que los sentimientos son los que nos ayudarán a obrar de la mejor manera. Es por eso que al comenzar a elaborar cualquier plan de ataque ante una meta que queremos alcanzar, y no conocemos cuáles son los pasos a seguir, no importa. Empezaremos por el principio (visualizando y sintiendo), y posteriormente estaremos a la espera de cualquier señal que nos muestre cuál es el siguiente paso, como si se tratase de un juego de acertijos, en el que al solventar una prueba, se te da una pista para pasar a la siguiente. Las señales que vayan apareciendo no serán siempre del todo claras, o en un “idioma” que sepamos entender inmediatamente. A veces serán muy claras, como instrucciones a seguir paso a paso, y en otras ocasiones aparecerán pistas que habrá que leer descifrándolas. Sea como sea estaremos muy atento a la aparición de señales, y las recibiremos con total consciencia de ellas. Para aliviar preocupaciones, debo comentar que la vida no nos castigará si no entendemos las señales que nos ayuden a pasar al siguiente nivel, sino que continuará enviando nuevas hasta que las sepamos leer, y así continuar con nuestro proceso de creación.

Con la acción completamos la fórmula que nos ayudará a crear, la cual queda de la siguiente manera:

                seguridad – emoción – visualización – emoción – acción

Esta es la herramienta de la que disponemos para hacer realidad aquello que queremos, y que además, conforme vayamos ejercitando este pontencial escondido en cada uno de nosotros, cada vez será más fácil crear, precisamente por convertise en un hábito, y haciendo que la energía circule con la facilidad que otorga la inercia.

 No debemos tener prisa para que se manifieste lo deseado, ya que esperar con impaciencia es vibrar con carencia, lo cual ralentiza o cancela el proceso de creación. Para no caer en la impaciencia, debemos librarnos del apego al resultado. A priori parece una contradicción no esperar aquello que deseamos, pero estar esperando con prisas e incluso desespero, interrumpe nuestro proyecto. La clave para alcanzar el desapego al resultado es recordar la importancia de la Seguridad (primer paso del proceso de creación), la cual nos da el poder de no pensar en la duda sobre el resultado.

Un punto a tener en cuenta, es saber que todo proceso de creación tiene marcha atrás, y se puede deshacer en cualquier momento. Con esto quiero decir que en el caso que comencemos un proceso de creación de cualquier cosa, y en algún punto del proyecto notemos que nos estamos equivocando, o sencillamente deseamos cancelar el proceso, solamente tenemos que emprender de nuevo enfocándonos en otro asunto. Este comentario también sirve para procesos de creación que estemos llevando a cabo de forma involuntaria, en los que atraigamos cosas negativas, como por ejemplo tener en mente continuamente pensamientos desagradables y pesimistas, a través de los cuales solamente veamos que atraemos cosas de la misma calidad. En estos casos no debemos asustarnos si somos conscientes de estos pensamientos y emociones, ya que solamente debemos cambiarlos por atraer situaciones que nos convengan más, y el proceso negativo quedará cancelado.

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