LA EMOCIÓN

Hasta el momento hemos visto la importancia de la precisión de nuestras visualizaciones a nivel de cada sentido, y el peso de la palabra para reforzar la creación de nuestros deseos, pero ahora damos paso a uno de los conceptos clave de todo el proceso: las emociones. Sin ellas no hay nada que hacer, ya que son el motor de absolutamente toda la atracción de aquello que queremos.

Tal y como hemos comentado en anteriores apartados, dependiendo de cómo nos sintamos, atraeremos un tipo de situaciones u otras, por similitud. Por lo tanto, en un estado vibratorio, donde predomine un estado de ánimo positivo y feliz, las situaciones que se nos creen delante de nosotros, serán también positivas. Este concepto ligado a las visualizaciones, puede jugarnos una mala pasada, si no sabemos realizar una buena conexión entre ambas cosas, lo cual es muy importante. La relación visualización – emoción, debe seguir una misma dirección, como un juego en equipo, en el que todos los jugadores tienen un mismo objetivo, de tal modo que una visualización no puede proyectar una idea de algo que no queremos, junto con un sentimiento de que aquello va a ocurrir de verdad, ya que con casi total seguridad, eso es lo que obtendremos. Del modo contrario también puede ocurrir, ya que si visualizamos una situación que deseamos, pero el sentimiento es de desesperanza, el resultado seguro que no es lo que esperamos, o sencillamente el proceso de creación se anula.

Debemos tener claro qué es lo que deseamos, y no contemplar lo que no deseamos. Una vez llegado a este punto de diferenciación, asociarlo a emociones positivas de alegría. La pasión es, por ejemplo, una de las emociones más poderosas, puras y positivas que existen, y es lo que deberíamos sentir por cada una de las cosas que realizamos, aunque parezca una exageración. Una persona apasionada por todo aquello en lo que se implica, es sencillamente imparable, porque es totalmente opuesta a una persona con miedo, que es uno de los peores sentimientos, y es posiblemente el origen de tantas otras emociones perjudiciales, como la duda o el odio.

Tan importante es sentir, que por muchos detalles que le demos al Subconsciente, y sintamos de una manera incluso física, que estamos viviendo aquello que queremos atraer, si no lo sentimos, el proceso de creación no comienza a funcionar, porque no vibraremos, y si no vibramos, no ocurre nada. Además el sentimiento debe estar tan presente en todo punto de nuestra creación, que por derecho propio, debe aparecer incluso antes de la visualización, ya que es imposible desear algo, si ese algo no nos remueve ninguna emoción. Dicho de otro modo, antes de comenzar a construir con imágenes, sonidos, olores, gustos y sensaciones físicas aquello que queremos, eso mismo que esperamos nos tiene que haber despertado alguna emoción anteriormente. Por ejemplo, si deseamos un coche nuevo que hemos visto en un anuncio de T.V., antes de empezar a imaginarnos dentro de él, recorriendo las calles de nuestra ciudad, escuchando música por sus increíbles altavoces y sintiendo el aire en nuestra cara al bajar sus ventanillas, nos ha tenido que emocionar el verlo por primera vez desde la pantalla de nuestra casa. ¿Cómo no nos va a emocionar si se trata de un deseo? Tiene su lógica.

Una vez sentida la emoción de aquello que queremos, y haberlo visualizado con todo lujo de detalles, incluso después de ese momento, debemos dejar de nuevo paso a la emoción, pero esta vez nace ligeramente distinta a la previa a la visualización. Esta nueva emoción se experimenta en cuerpo y mente al tener la total y absoluta certeza de que nuestro deseo es una realidad irrefutable. Solamente tenéis que realizar un pequeño experimento. Imaginaros rápidamente que en vuestra cuenta corriente, en el apartado donde se indica el total del saldo del que disponéis, ahora mismo aparece 1.000.000€. Si no ha aparecido ninguna sensación, es que vuestra vida es más acomodada que la media, y esa cifra no os despierta nada fuera de lo corriente, o es que el dinero no os importa lo más mínimo. Para quién sí que haya sentido nada, tened en cuenta que eso no ha sido nada en comparación con las sacudidas emocionales que se experimenta cuando realizas una detallada visualización en la que te ves totalmente inmerso en la situación deseada, y te crees que eso es así, y que ya está hecho, no como en el ejemplo de la cuenta corriente, en el que nos lo hemos imaginado, y hemos vuelto un segundo después a la realidad donde nos encontrábamos, pero todo y así, hemos percibido esa ilusión por diminuta que pudiera ser. Esa emoción que surge de la realidad creada, es el pisotón al acelerador de nuestra máquina de crear.

Para resumir, propongo la siguiente fórmula:

                seguridad – emoción – visualización – emoción

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