ACABO DE FINALIZAR LA CARRERA Y CREO QUE NO SÉ NADA

Si se te ha pasado esta afirmación por la cabeza, una vez que has finalizado tus estudios de fisioterapia, tranquilo/a. Te encuentras ante la más común de las dudas, y además con toda la razón del mundo. Sí, ya sé que te has pasado los últimos años de tu vida estudiando un montón de especializaciones, con sus diferentes técnicas y enfoques de tratamiento. Además has realizado un sinfín de horas de práctica, tanto en la universidad como en centros reales, con pacientes reales y sus patologías reales. Aún así, es totalmente normal que una vez que te encuentras con tu título debajo del brazo por primera vez, el mundo laboral con el que estás a punto de enfrentarte, se te haga un poco grande, pese a poseer tu más que merecido título profesional.

La razón de ello, cosa que descubrirás cuando seas un/a profesional con más experiencia, es que aunque tengas la cabeza llena de conocimientos y alguna que otra vivencia, la verdad es que falta mucho rodaje en lo práctico, ya que nuestra profesión es, a parte de conocimientos, toneladas de práctica y experiencia derivada de ella.

Si la sensación de duda no te ha invadido nunca, no hay más que decir para tu caso, pero si las dudas sobre tu capacidad han comenzado a cuestionarte si estás preparado/a o no, comenzaré por felicitarte. Tener esta sensación durante incluso los primeros años de carrera, es una de las señales de humildad que te acompañarán en tus inicios. Sin llegar a caer en el temor por comenzar, es importante tenerle un cierto respeto al mundo laboral, al menos al principio, para así no caer en el grave error de creerte un “sabelotodo” con sus negativas consecuencias, como por ejemplo pensar que ya estás totalmente preparado/a.

El problema de no tomarte tu profesión con rigor y respeto, te desprestigiará como profesional, ya que no transmitirás seriedad, fundamental en nuestra delicada relación con los pacientes. Otro problema de creerte más capacitado de lo que estás, es perder el apetito por aprender más, con la consecuente pérdida de pasión por la profesión a la larga.

Aún con las mejores notas académicas durante tu formación, el panorama que te encontrarás en el mundo laboral, no se asemeja para nada con tu progreso en las clases. El hecho de ser una profesión que crece contigo conforme ganas experiencia, visión clínica y práctica, demuestra que independientemente de tus notas, no te garantiza que vayas a ser mejor o peor fisioterapeuta. Dicho de otro modo, cuando finalizas tus estudios, solamente estás capacitado legalmente para ponerte en marcha, pero para nada (y espero que así sea), serás el/la profesional que terminarás por ser tras unos años. Es más, nunca acabas de perfeccionar, aprender, y de crecer profesionalmente.

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